Compendio de sabiduría y prácticas budistas por el lama Thubtehn Yeshe ¡Qué maravilloso sería que todos los seres estuviesen libres del sufrimiento (sufrimiento del cambio, el que todo lo impregna, el sutil) y sus causas (ignorancia, odio y apego)! Para que puedan conseguir las causas de la felicidad, tienen que encontrar un maestro, algún tipo de enseñanzas que les ayude a controlar su mente. Puedan todos los seres conscientes ser felices y poseer las causas de la felicidad Amor:
Las causas de la felicidad son las seis perfecciones (generosidad, paciencia, entusiasmo, ética, concentración y sabiduría o vacuidad, siendo las tres últimas llamadas los tres adiestramientos superiores, pues ellos llevan a la liberación) y una mente compasiva, que da lugar a la felicidad duradera, que no cambia.
Al expirar damos felicidad, al inspirar recogemos el sufrimiento, al expirar damos amor, compasión y las seis perfecciones y al inspirar tomamos de los demás el karma, los engaños, los pensamientos negativos y todos ellos van a nuestro corazón y se transforman en vacuidad. Gueshe Jamphel recomienda meditar en la paciencia, para desarrollar la gran compasión hay que practicar la paciencia, pues si nos enfadamos rápidamente en la vida diaria ¿cómo vamos a practicar el camino Mahayana? .
Puedan todos los seres conscientes ser separados del sufrimiento y de sus causas Compasión: es la bodichita. Pensar que puedo conducir a todos los seres a la felicidad a través de la práctica del budismo Mahayana. La compasión se desarrolla poco a poco. Por ejemplo, observar los problemas de la gente pensando en que eso también nos podría pasar a nosotros, hemos de sentir la alegría de no tener los problemas de lo demás, de tener un estado de mente positivo y en este punto, meditar en la compasión.
Puedan todos los seres conscientes no ser nunca separados de su felicidad, exenta de todo sufrimiento Alegría: sin ese estado alegre y positivo, no se puede meditar en el amor y la compasión. Un practicante Mahayana ha de ver sus sufrimientos minúsculos en relación con los de los demás. Nos gustaría mucho permanecer en el gozo por siempre. Puedan todos los seres conscientes permanecer en la ecuanimidad, libres del apego y del enfado Ecuanimidad: igualdad entre uno mismo y los demás. Yo deseo felicidad, y los demás también. No hay ninguna diferencia entre uno y los demás en este aspecto. Puesto que los demás seres desean la felicidad como yo, ojalá todos obtengan la felicidad y las causas de la felicidad la cual es proporcionada por la gran compasión, es decir, felicidad auténtica. Que todos permanezcamos libres del apego y del rechazo hacia los otros.
Estando libres de apego a unos y rechazo a otros, nos relajamos si estamos en ese estado, ya que todos los problemas vienen del apego y del rechazo, por tanto la ecuanimidad proporciona felicidad a la mente, la pacifica y la tranquiliza. Además con una mente relajada, tenemos un cuerpo relajado y una respiración relajada. Todo lo que va mal en la vida viene del apego y del rechazo. Pensamos que todos los objetos a los que tenemos apego se transforman en vacuidad, así que meditamos en la vacuidad.
Pensamos que todos los objetos a los que tenemos rechazo se transforman en vacuidad, así que meditamos en la vacuidad. Ahora pensamos que por la meditación purificamos las causas y que por eliminar el apego y el rechazo obtenemos la iluminación, esta mente es la bodichita, la que quiere detener el apego y el rechazo. Algo hemos desarrollado la bodichita por hacer esta meditación, y aunque sea poco es suficiente porque se multiplica con el tiempo. Meditaciones en la Paciencia * Para practicar la paciencia hay que estar contento con uno mismo y con lo que se tiene en vez de desear tanto.
Si no sabemos estar bien con pocos deseos, va a ser difícil tener realizaciones pues en el samsara es difícil tener todo lo que se desea. Veamos como a nivel individual tenemos techo, comida, una mente en buen estado, podemos darnos un espacio y pensar que tenemos el potencial de ser felices. Reflexionar sobre la propia vida, no tenemos guerras, tengo todos los sentidos, no hay hambruna, tengo todas las oportunidades para percibir lo que tengo dentro en vez de buscar fuera. Nunca se puede satisfacer los deseos, siempre se quiere más y más.
* Generalmente cuando hablamos de "buenas personas" estamos hablando de personas con paciencia y tolerancia, que resuelven problemas sin poner otros nuevos, para ello es importante tener el apoyo de una visión correcta que es discernir lo que es positivo y negativo, saber si uno se involucra en acciones negativas, si es beneficioso para uno mismo y los demás.
* ¿Por qué nos enfadamos? En realidad es un egoísmo porque las cosas no son como queremos. Si instalo la paciencia dentro de mí, entonces tendrán solidez las enseñanzas que recibimos, las podremos llevar a la vida diaria. La consecuencia del enfado es sufrimiento, la consecuencia de la paciencia es tranquilidad.
* Pensemos científicamente que si algo nos hace enfadar, el karma del enfado es nuestro, la emoción está dentro de nosotros. Fuera lo que hay es sólo la circunstancia, la causa que hace que se dispare nuestro karma interior. Hemos de ver al que nos hace enfadar como un Buda que nos avisa de nuestros oscurecimientos.
* Hay que familiarizarse con la virtud, hasta que poco a poco la mente se impregna de ella y la naturaleza de la mente mejora. La paciencia no es represión, no es no hacer nada, es pensar en las ventajas, en lo que ganamos si no nos dejamos llevar por el enfado, comparando con los resultados si no nos dejamos llevar.
* No hay que criticar los defectos de los demás, sino alegrarse de sus virtudes, sólo un Buda es perfecto, mientras no seamos Budas, tendremos defectos. Estamos acostumbrados a familiarizarnos con lo negativo, a través de la meditación en la paciencia debemos familiarizarnos con lo positivo. Si sólo vemos defectos, nos convertimos a todos en perdedores si vemos las virtudes, nos convertimos en vencedores.
* Cuando nos enfadamos, entramos en un estado mental con una vibración negativa, por la ley del karma, en el futuro recibiremos constantemente vibraciones similares. En cambio, si damos amor y paciencia, en el futuro recibiremos de los demás vibraciones de la misma cualidad. Meditación en Vacuidad El Buda explicó que mahamudra (vacuidad) se refiere a la naturaleza innata e inmutable que existe en todo fenómeno. No es que el mahamudra sea algo especial que existe solamente en algún lugar santo y que no existe en tu desayuno de cereales. El mahamudra existe en todos los fenómenos sin discriminació n. Su naturaleza es la naturaleza verdadera.
Es por ello que el Buda dice chönam kungyi rang-zhin chaggya chen: la naturaleza absoluta de todos los fenómenos es el gran sello. El carácter de mahamudra abarca todos los fenómenos del samsara y del nirvana. La naturaleza absoluta no es una filosofía construida por Buda o Nagarjuna, el gran maestro Indio que clarificó la vacuidad. Nadie puede inventarse la naturaleza absoluta de la realidad. Sino que el mahamudra es la naturaleza de todos los fenómenos universales que nuestra mente conceptual y alucinada nos impide ver. En vez de ver la totalidad, vemos nociones relativas de la realidad. Tenemos una visión fanática y dualista de lo que las cosas son. Esa es la razón por la cual la concepción, la proyección concreta del «yo» aparece a nuestra mente; y aparece como totalmente independiente, como una entidad por sí misma.
Por tanto, aunque conozcamos el mahamudra, no conocemos en absoluto ni realizamos la naturaleza interdependiente de los fenómenos. Veamos cuál es el punto de vista del ego acerca del «yo» cuando tenemos hambre. En realidad, nuestra hambre depende de muchos fenómenos interdependientes: la cocina, la comida, tu cuerpo y tu mente, todas estas cosas son interdependientes unas de otras. Si realizamos que nuestro «yo» hambriento es totalmente dependiente, seremos capaces de controlar el hambre, y después de comer, tendremos una compresión más profunda también. Cuando una parte de una combinación interdependiente desaparece, la combinación misma desaparece también. Por ejemplo, en un grupo de setenta personas, cuando una persona desaparece, el grupo de setenta desaparece también, ya no existe más un grupo de setenta personas.. ¿Estás de acuerdo o no? Es tan simple, tan lógico. Si quitas una lámpara de un grupo de cien lámparas, el grupo de cien lámparas ha desaparecido porque es la combinación de cada una. Mirándolo de otra manera, aun cuando estás tomando tu desayuno de cereales, a medida que el estómago se va llenando estás pensando «caramba con el hambre, ahora estoy mejor». Pero eso es también una concepción errónea.
Todavía estás con la mente puesta en el «yo» previo hambriento, aunque éste ya ha desaparecido. Tal vez sea difícil para ti de entenderlo. No es sorprendente que muchos profesores budistas malinterpreten el punto de vista de Nagarjuna y piense que es ni holístico, que lo destruye todo. Comprobémoslo. El «tú» de esta mañana ha desaparecido, pero todavía piensas que existe esta tarde. De manera similar, piensas que el niño «tú» todavía existe hoy. Pero incluso después de un segundo, el «tú» del segundo previo ha desaparecido ya. Todo, tú mismo, tus percepciones, los objetos de tus sentidos, todo, es de la naturaleza del cambio, podemos decir de hecho que todo desaparece. Otro ejemplo. Cuando oscurece, vemos una cuerda enrollada y creemos que es una serpiente. De repente tienes miedo. Esto es un buen ejemplo. Debido a una serie de condiciones, oscuridad y la cuerda enrollada, has tenido la idea de que hay una serpiente.
La combinación de factores crea esa concepción errónea y te sientes atemorizado, tal vez incluso más atemorizado que si vieses una serpiente real en la distancia. Esta vez, debido a que estás tan cerca, tienes esta alucinación. Este es un buen ejemplo de cómo alucinamos. Esta serpiente no existe, pero tu mente pinta una pintura, crea una fantasía, la confecciona. Sin embargo, hay una relación interdependiente con el entorno, objetos y muchas otras cosas. Usando la sabiduría penetrante para mirar atentamente la situación, no encontrarás nada a lo que puedas apuntar y decir «esta es la serpiente». Nunca la encontrarás. No puedes. Es lo mismo que el «yo», la idea concreta y alucinada de un «yo» autoexistente. Cuando la sabiduría penetrante indaga, no puede encontrar el «yo» en ningún sitio del cuerpo, ni en el corazón, cerebro, pierna, mano o cualquier lugar. Otro ejemplo, antes de que a un niño se le bautice como «Pedro», por ejemplo, uno no diría «este es Pedro» cuando viera su cuerpo.
Cuando ya haya sido bautizado como «Pedro» automáticamente, cuando veamos su cuerpo diremos «Pedro». No recuerdas que el nombre «Pedro» se lo diste tú, sino que crees que «Pedro» viene del lado de la persona que está fuera. Un apego tan concreto para un objeto tan concreto. Es lo mismo que cuando una situación te preocupa. Piensas que «esto es malo». De hecho, tú has convertido esa situación en mala, la has creado etiquetándola como «mala». No existe tal situación concretamente «mala».
La has nombrado como «mala» lo mismo que has nombrado a «Pedro». Nuestros juicios son muy burdos. Vemos las cosas como teniendo una naturaleza muy burda, nunca las vemos en su naturaleza de totalidad. Por tanto, necesitamos meditar para investigar la naturaleza de totalidad de todos los fenómenos. En algún momento de la historia de este planeta, la gente pensó que debía haber alguna entidad sólida, concreta y autoexistente para poder ser definido uno como ser humano. Esta filosofía fue creada para poder ser capaz de decir «Este es un ser humano». Por tanto, cuando Nagarjuna venció tales concepciones, la gente pensó que era nihilístico. Pensaban que si te acercabas a él te volverías ni holítico. Incluso muchas tradiciones budistas tienen todavía dificultades en aceptar el punto de vista de Nagarjuna.
Pero podemos ver que hay muchas partes interdependientes, das un nombre a esa combinación y entonces las partes se convierte en un objeto. Nagarjuna diría que es lo mismo con cada cosa existente: son sólo un nombre. No hay felicidad o infelicidad. Dice que si realmente lo compruebas, si tú investigas de manera penetrante la situación o el objeto, es imposible encontrar nada. Toma por ejemplo el dolor en tu cuerpo. Cuando buscas el dolor con sabiduría penetrante en el área en la que está la energía del dolor, a veces el dolor desaparece. Estoy seguro que tú has tenido esta experiencia. Si uno se confecciona la idea de «Mi rodilla está bendecida» a veces te sientes bendecido. Compruébalo. Lo bueno y lo malo vienen de una idea, un concepto. No existen de hecho. Todos estos ejemplos muestran cuán ridículo somos. Todo es sólo un nombre. Cuanta más superstición hay, más nombres producimos. Dado que en occidente es donde hay más superstición, hay más nombres, más cosas, más bienes en el supermercado. En realidad los fenómenos sí que existen interdependientemen te. Los fenómenos existen.
Cuando decimos que las cosas existen como meros nombres, esto no significa que seamos nihilistas y que destruyamos todos los fenómenos, no decimos que los fenómenos no existan. Cuando contemplamos la visión correcta, desaparece automáticamente la alucinación, la fantasía del objeto autoexistente en el que la mente cree.
Cuando esto ocurre, tu sabiduría experimenta lo que nosotros llamamos visión correcta: vacuidad, en sánscrito sunyata. Al principio de tu contemplación de la visión correcta, usa tu intelecto para examinar las maneras que los fenómenos son interdependientes, como se juntan en dependencia de varias cosas. Entonces, cuando tengas una experiencia de esto, no intelectualices, déjala ahí, vete. Cuando esta sabiduría está ahí, es una experiencia muy poderosa.